16 de septiembre de 2010

Cómo prepararse para una presentación



Cuando entramos a estudiar, la última palabra que queremos escuchar del profesor es PRESENTACIÓN.  Nos ponemos nerviosos, no sabemos qué hacer, por dónde empezar,  y cuando llega el momento se nos olvida todo,  comenzamos a hablar con muletillas, o por último, leemos las diapositivas; lo digo por experiencia propia. A mí me pasaba exactamente lo mismo, trataba de hacerlo de la mejor forma posible pero los nervios me ganaban, se apoderaban de mí y mi presentación resultaba todo un fiasco. Sin embargo, gracias a las clases de oratoria y a la práctica hoy puedo atreverme a decirles cómo prepararse para una presentación:

Lo primero que tienen que hacer es delimitar el tema. Si el profesor les da un tema específico, deben buscar toda la información posible, clasificarla, estudiarla y dominarla. Cuando ya tenemos toda la información clasificada y sabemos qué es lo que vamos a exponer, empezamos a estudiar el tema, debemos familiarizarnos con él, no memorizarlo, porque la memoria nos puede fallar, pero si lo comprendemos  y lo hemos estudiado lo suficiente como para exponerlo con nuestras propias palabras, podemos decir, que dominamos el tema.

Luego de dominarlo, pasamos a las diapositivas, éstas deben llevar imágenes alusivas al tema y no deben contener todo lo que se va a exponer, solamente debe aparecer una palabra o una frase clave que le ayude a recordarlo. El diseño de las diapositivas también es importante porque debemos tener en cuenta los colores, la letra, la ortografía, entre otras, debido a que nuestros espectadores, la mayoría de las veces, van a tomar nota de ellas. Además, ahora la tecnología nos permite personalizar nuestras diapositivas a través de diversas funciones, como por ejemplo: Animación, video, música y muchos más, con los que podemos sorprender e impactar; pero si los anteriores elementos no están en una proporción adecuada, no lograremos nuestro objetivo que es el de transmitir un mensaje.

Otro recurso que nos ayuda a recordar información mientras se está exponiendo corresponde a las fichas bibliográficas. Éstas son más personales porque sólo las va a ver el expositor, pero también debemos tener en cuenta que ellas deben contener, al igual que en las diapositivas, palabras o frases que nos faciliten activar nuestra memoria.

Cuando ya dominamos el tema y tenemos listas nuestras diapositivas, pasamos al dominio de nuestra postura, volumen de voz y elocuencia. La primera debe ser relajada, no se debe mover demasiado las manos y siempre se debe mirar  al público, no al piso o al techo. El segundo puede ser algo difícil sobre todo cuando se es tímido o se tiene un tono de voz bajo, pero recuerde que si es muy bajo nadie lo podrá escuchar. Por último tenemos la elocuencia, que también es muy importante ya que nuestras ideas deben estar en orden para que sean entendidas; pero también si hablamos muy rápido nuestro tema puede no ser captado.  Sé que no es fácil, pero con práctica y con optimismo se puede logar.

Recuerde que una buena presentación personal es esencial porque sin ella, aunque nuestra presentación sea excelente, nuestros espectadores no le darían la importancia que se merece.

¡Buena suerte en su próxima presentación!

                                                                                                                                         Astrid López.

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